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“No news, bad news”

La típica expresión periodística “no news, good news”, de uso común para indicar que cuando no tenemos noticia de algún tema es que, en principio, no sucede nada negativo, con las nuevas tecnologías, en concreto las redes sociales, está perdiendo su inicial significado. Que no haya ningún movimiento en las redes sociales de alguna persona o empresa durante algún tiempo se ha convertido en lo contrario del eslogan: “no news, bad news”. Es decir, que no haya noticias sugiere algún problema o, como mínimo, que no hay nada importante para comunicar. Si no hay noticias, puede ser síntoma de malas noticias.

Se atribuye la original expresión “no news, good news”, a James I, Rey de Inglaterra, que en 1616 escribió: no newis is bettir tan evill newis (inglés antiguo), traducción: no tener noticias es mejor que las malas noticias. La expresión tal como nos ha llegado a nuestros días apareció en 1645 en el libro Familiar letters, del escritor James Howell, con la siguiente frase: “I am of the Italians mind that said no news, good news.” Traducción: comparto el pensamiento italiano que dice no news, good news .

En las redes sociales no tenemos una opinión respecto a cuánto tiempo debe pasar como mínimo para que de un silencio prolongado podamos intuir que algo no va bien. Se supone que cada propietario de una cuenta, ya sea Facebook, Instagram, Twitter o cualquier otra red social, debe tener una frecuencia de publicación personalizada. Lo lógico sería pensar que no está siguiendo su ritmo habitual.

Con nuestra inevitable conectividad continua a través de los móviles, internet o apps podríamos pensar que somos exagerados a la hora de controlar las publicaciones que realizan los demás y reivindicar su derecho a la paz y al silencio. Nada más lejos que demostrar un interés insano y, de alguna forma invasor, hacia la privacidad de cada uno. Por ejemplo, una empresa que de forma regular publica sus nuevos productos o interactúa a través de su web con sus clientes, nos llamará la atención que en un espacio de tiempo prudencial no informe absolutamente de ninguna noticia. Como mínimo puede ocurrir que sus clientes se pregunten qué clase de cambio o acontecimiento ha ocurrido que no se ha comunicado a los interesados que le siguen. Acostumbra a interpretarse de forma negativa.

También en el caso de personajes famosos, que tienen un alto grado de seguimiento y que acostumbran a sus fans a enviar toda clase de detalles de sus vidas o de su carrera artística, cuando no hay noticias los seguidores se preocupan.

Los artistas mediáticos, las estrellas deportivas, los influencers… acostumbran a ser amados, incluso idealizados por sus fans, generalmente un gran número de personas que cuando el medio del que disponen para obtener información de las vidas de sus ídolos se silencia, pueden llegar a preocuparse y/o decepcionarse.

Conociendo esta habitual reacción de los seguidores ante la costumbre que ahora parece crucial de estar informados, una opción es comunicar el paro de la interacción con un motivo suficiente pero no alarmante. Al menos resulta una manera de no magnificar la ausencia de novedades como algo negativo, sino simplemente como un aviso de un silencio momentáneo. Algo que quizá todos nosotros, en algún momento, podemos necesitar. Con todo el derecho.