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Año nuevo, smartphone nuevo

Nos gusta navegar por Internet, nos apetece chatear con nuestros familiares, amigos y conocidos, nos encanta hacer fotos y grabar vídeos, nos entretiene jugar a juegos, escuchar música, leer e-books… Y, a veces, incluso llamamos por teléfono. La revolución que ha comportado el auge y consolidación de los smartphones -los teléfonos inteligentes- está modificando nuestros hábitos a la hora de comunicarnos con el mundo.

Lo que tenemos en cuenta hoy en día ya no es cuánto cuesta el envío de SMS, sino el precio de la tarifa de datos de Internet. El smartphone, con su avanzada tecnología, se ha convertido, para bien y para mal, en un gadget imprescindible para sobrevivir nuestro día a día.

No obstante, cuando decidimos comprar uno o renovar el que tenemos, la elección no es tarea fácil. Al contrario, tendremos que escoger entre una gran multitud de opciones para acabar encontrando el dispositivo ideal que encaje con nuestros gustos y necesidades. Así pues, es importante informarse bien, buscar opiniones de otros usuarios y, sobre todo, tener claro para qué lo queremos.

¿Para qué queremos el smartphone?

En uno de nuestros anteriores artículos, donde decíamos que la tableta era un regalo de Navidad ideal, ya destacábamos que una de las cosas más trascendentales a la hora de comprar una era saber qué uso le queríamos dar; el uso determina en buena medida el modelo que acabaremos escogiendo.

Año nuevo, smartphone nuevo

Por ejemplo, si queremos un móvil básicamente para chatear por Whatsapp con nuestros contactos, entrar en las distintas redes sociales, consultar el correo electrónico o, sencillamente, llamar, puede que no necesitemos un terminal con una gran pantalla. A pesar de que se están estandarizando los modelos con 5 pulgadas, mucha gente los considera demasiado grandes en términos de manejo diario y, para llevar a cabo las tareas antes descritas, puede que baste un dispositivo más pequeño, que pueda utilizarse cómodamente con una sola mano.

Si por el contrario, lo que hacemos mayoritariamente con nuestro smartphone es realizar y visionar fotos, jugar a juegos, ver vídeos de Internet, etc., puede que nos vaya mejor un modelo más grande, de 5 pulgadas, o incluso más. Actualmente la tendencia de las marcas es crear móviles con pantallas de gran tamaño, basta comprobarlo con la evolución del iPhone de Apple.

Esta mayor dimensión de los smartphones, junto a la popularización de las tabletas, ha propiciado el nacimiento de otro producto muy relacionado, que aúna las funcionalidades de ambos gadgets: los llamados phablets, terminales de entre 5 y 7 pulgadas, tal y como comentábamos también en el pasado artículo.

Finalmente, si lo que buscamos es darle un uso más profesional a nuestro móvil inteligente, para abrir documentos de trabajo, escribir notas, establecer reuniones en la agenda, etc. seguramente nos tendremos que fijar también en dispositivos grandes de 5 pulgadas o más. Muchos modelos de estas dimensiones pueden incorporar accesorios que aumenten la productividad, como los lápices táctiles. Otra opción es pasar directamente a una tableta.

¿Qué sistema operativo es el adecuado?

¿Preferimos Android, somos más de iOS o apostamos por Windows Phone? Estos tres son los sistemas operativos que se reparten el mercado en España, actualmente. Mejor dicho, las dos últimas se quedan con lo que les deja Android, que cuenta con el 85’9% de los smartphones vendidos, es decir, más de 8 de cada 10 teléfonos inteligentes son del sistema operativo de Google. iOS de Apple se queda con un 9’7%, mientras que Windows Phone alcanza el 4’1%.

Si dejamos las cifras a un lado, cada cual tiene sus pros y sus contras. Seguramente la importancia en la elección de un sistema operativo u otro es el mercado de aplicaciones disponibles en cada uno de ellos, ya que la funcionalidad del nuevo dispositivo dependerá en gran medida de la posibilidad de hallar herramientas para cada una de las tareas que queramos realizar en él. En realidad, toda la gama de nuestras necesidades quedan cubiertas por todos los sistemas operativos, tanto Android, como iOS, Windows Phone, etc., aunque puede ser que alguna en concreto no la encontramos en un sistema determinado.

¿Con qué fabricante nos quedamos?

El abanico de marcas que fabrican los dispositivos físicos es muy amplio. Si sumamos los diferentes modelos de smartphones que presenta cada fabricante, la marca que más vende en nuestro país es Samsung. La siguiente es un poco sorprendente pero muy positiva: BQ, empresa española, que va cogiendo cada vez más fuerza en el sector, mientras que posteriormente viene Apple, con sus diferentes iPhone. Después ya vienen otras marcas como Sony, LG o Huawei; los chinos están pisando muy fuerte. Todos ellos presentan una extensa gama de modelos, ya sean de gama alta, media o baja.

Lejos de cifras, el fabricante del teléfono es importante por el servicio técnico que ofrece en el caso de experimentar problemas. Es recomendable elegir marcas con ciertos estándares de calidad y servicio técnico eficiente.

¿Qué otros aspectos debemos considerar?

Aparte de lo comentado, hay otras cuestiones a considerar a la hora de adquirir un smartphone.

Año nuevo, smartphone nuevoCámara de fotos: Existe la idea errónea que la calidad de la cámara de un móvil viene determinada por la cantidad de megapíxeles que tenga. Esto no es cierto, pues los megapíxeles indican la resolución de la imagen (a cuantos más, mayor ampliación de nuestras fotos sin perder calidad). Por lo tanto, tendremos que fijarnos en la resolución, sí, pero también en la calidad del sensor o la óptica de la lente.

Memoria interna: Es básico que nuestro móvil tenga buena memoria interna para poder almacenar tanto fotos, como música y apps de todo tipo. Si somos de los que nos bajamos muchas cosas y tenemos el menú lleno de aplicaciones, es vital que la memoria sea extensa (hay móviles de 16GB, 32GB e incluso 64GB); por contra, si solamente utilizamos el terminal para realizar tareas básicas, con uno que tenga 4GB u 8GB hay más que suficiente. Paralelamente, es valioso que el móvil incluya una ranura que permita ampliar esta memoria a través de una tarjeta mini SD.

Memoria RAM: La memoria RAM es la principal causante de que nuestro teléfono tenga buen rendimiento o no, pues determina la rapidez de respuesta del terminal y el correcto funcionamiento de las aplicaciones. Normalmente la RAM mínima no debe bajar de 1GB si queremos asegurarnos de poder hacer uso de varias aplicaciones y herramientas a la vez.

Batería: Determinará la autonomía de nuestro terminal. Cuanto mayor sea el uso con más rapidez se consumirá la batería. Del mismo modo, el dispositivo se agotará antes si dispone de una pantalla grande en lugar de una de más pequeña. Es uno de los aspectos que más problemáticas da porque los fabricantes aún no han sabido encontrar una batería de larga duración. Es imprescindible que no baje de 2.000 mAh. Existen, además, algunos trucos para reducir un poco el consumo energético, como no activar el bluetooth o el WiFi si no se necesitan, ajustar manualmente el brillo de pantalla o activar el modo de ahorro de energía cuando esté por debajo del 20%.

¿Mejor libre o de contrato?

Sea cual sea el elegido final, en el momento de la compra nos surgirán dudas sobre si nos saldrá más económico comprar un móvil libre (es decir, que no pertenezca a ninguna operadora, con el precio determinado por el fabricante) o de contrato (adquiriendo el dispositivo a través de nuestro operador móvil, aceptando sus condiciones).

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Si optamos por comprar un móvil libre, tendremos libertad para contratar la línea de móvil con cualquier operador, pudiendo elegir entre un amplio abanico de opciones, desde los tradicionales hasta los nuevos operadores virtuales, que ofrecen tarifas realmente interesantes; el inconveniente es que tendremos que pagarlo de golpe. Por contra, si optamos por comprar nuestro terminal a través de las compañías tradicionales, podremos pagarlo a plazos y sin intereses, a pesar de que estaremos atados a un contrato de permanencia durante un tiempo. Se trata, por tanto, de las preferencias y la situación personal de cada uno.