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¿Qué es la obsolescencia programada y cómo te afecta como consumidor?

La obsolescencia programada es un término que alude a la programación por parte de la empresa o fabricante del fin de vida útil de un producto, durante la fase de diseño de este. Al cumplirse el tiempo estimado, el producto queda inservible, obsoleto o desfasado por distintos motivos, como por ejemplo la falta de repuestos, con el objetivo de incrementar el consumo. Normalmente se aplica esta estrategia a electrodomésticos u otros objetos electrónicos y tecnológicos. ¿Cómo crees que te afecta como consumidor?

El derecho a reparar

El Parlamento Europeo aprobó en noviembre de 2020 una iniciativa conocida como “derecho a la reparación”, para promover un mercado único más sostenible, ampliando y mejorando el acceso a la información sobre la reparación y mantenimiento de productos. A nivel estatal, a principios de año entró en vigor la nueva ley de garantías del consumidor, con dos novedades principales: la ampliación de las garantías obligatorias de los bienes de consumo de dos a tres años. A partir del 1 de enero también se incrementó el tiempo mínimo en el que los fabricantes están obligados a disponer de piezas de repuesto al dejar de fabricarse un producto, pasando de 5 a 10 años.

Hay que tener en cuenta la cantidad de residuos que genera la compra y renovación de productos, sobre todo electrónicos: en el caso de la Unión Europea, más de 2.500 millones de toneladas al año.

Productos más afectados por la obsolescencia programada

A continuación, te indicamos algunos aparatos de uso muy frecuente con fecha de caducidad marcada por la obsolescencia programada:

Ordenadores personales: sea cual sea su calidad, con el paso de los años quedarán obsoletos, ya sean de sobremesa o portátil. Pese a las actualizaciones del sistema, muchas aplicaciones acaban siendo incompatibles para su uso.

Teléfonos móviles: dependiendo de si son de gama baja, media o alta, la batería de los móviles dura de media entre dos y cinco años, que nos ‘obliga’ a adquirir un nuevo dispositivo.

Lavadoras: están programadas para realizar unos 2.500 lavados como máximo. Después de ese periodo, sustituir las piezas que fallan puede ser muy costoso.

Microondas: los primeros introducidos en el mercado, de grandes dimensiones, podían durar bastantes más años que cualquiera de las distintas opciones que tenemos en la actualidad, más ligeros y que como máximo durarán nueve años. 

Desde Tu Blog Tecnológico recomendamos el visionado de un documental de TVE que trata este tema en profundidad: “Comprar, usar, tirar”.  Este genera una reflexión interesante alrededor de nuestro poder como consumidores y el impacto que nuestras decisiones tienen en el planeta.

Finalmente, como curiosidad, la antítesis de la obsolescencia programada la podemos encontrar en Livermore, California, donde se encuentra la bombilla encendida más duradera del mundo, concretamente en el Departamento de Bomberos de Livermore-Pleaseanton. Esta bombilla centenaria se encendió por primera vez en 1901 y entró en el Libro Guiness de los récords.  

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Centennial_Light